Tuesday, December 21, 2004

Miss Tica y muy pesadita

Con el embarazo, a mi hermana –por lo que se ve– le ha cambiado el metabolismo. Racimos de hormonas explotan en su interior y de su boca salen frases como ésta:

–Ha de llegar un día en que se abra un abismo en tu pecho y entonces sepas cosas que en tu vida has sabido.

Supongo que se refiere al decoro, una experiencia inédita para ella.

El caso es que le ha dado por el rollo místico y rebelde y está todo el día soltando unas homilías que ríete tú de mi tía Zita. Eso sí, al menos mi tía Zita es original y no cita (sin saberlo, porque, claro, mi hermana es analfabeta) a Flannery O’Connor. A los hechos me remito:

–Ignora a Nuestro Señor Jesucristo tanto como puedas! Escupe el pan de la vida y haz ascos a la miel. ¡Al trabajo, el llamado por el trabajo! ¡Al crimen, el llamado por el crimen! ¡A la lujuria, el llamado por la lujuria! Apresúrate, apresúrate. Escapa más y más deprisa. Atúrdete en el frenesí, porque se acerca la hora. El Señor ha adiestrado a un profeta. El Señor ha adiestrado a un profeta con llamas en los ojos y en las manos, y el profeta se está acercando a la ciudad con sus admoniciones. Está al llegar un profeta con el mensaje del Señor. Ve y advierte a los hijos de Dios, ha dicho el señor, de la terrible celeridad de la justicia. ¿Quién será salvo? ¿Quién será salvo, cuando se agote la misericordia del Señor?

–Pues yo mismo, tía puta –ha bramado mi hermano, al borde de la apoplegía–. Y sal ya del baño, que me estoy cagando.

1 Comments:

Blogger Lo que queda de Mel. said...

Cuando veas que no te digo nada, es porque me parece pobre repetir una y otra vez 'maestro', maestro.
Un abrazo.

December 21, 2004 at 3:31 PM  

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